Las (no) buenas costumbres

Muchas veces hemos hablado de los beneficios que tiene la práctica de la natación. Llegar a convertirse en un hábito y formar parte de nuestro particular “estilo de vida” es, sin duda, uno de los motivos (existen otros muchos) por los que nos aventuramos a escribir sobre este deporte:  vida sana, saludable, plagada de hábitos y buenas costumbres ….que si bien, de vez en cuando no está mal recordar o cuestionarnos , por si no vamos por el buen camino. Creo que éste es un buen ejemplo de ello (o mal ejemplo, según se mire).

Llevamos tiempo observando que tras la finalización de una jornada o campeonato de los más “peques” hay clubes que “premian” a los niños con “bolsas de chuches, golosinas o dulces ”. Sin duda, estamos seguros que todo se debe al afán de celebrar la participación y el esfuerzo que los jóvenes nadadores llevan realizando desde que comenzó la temporada y del que padres y técnicos nos sentimos orgullosos. Pero esta “costumbre” nos hace reflexionar sobre si la misma: ¿es saludable? ¿es conveniente? ¿fomentamos un mal hábito? o por el contrario el asunto no tiene mayor importancia y es simplemente una manera de contentar al niño.

Tarta de “chuches” con forma de piscina

Quizás sea difícil de entender, porque todos hemos dicho en alguna ocasión aquello de  “¡ que más da! ¡un día es un día!” o “al niño no le va a pasar nada porque coma unos caramelos”  pero quizás lo que decimos sea contradictorio con nuestra manera de pensar si nuestro propósito es el inculcarle hábitos saludables.

Todos sabemos que a la larga, LA ALIMENTACIÓN es un pilar fundamental en todo deporte  y  la natación no va a hacer una excepción. Los hábitos deberían ser fomentados desde edades tempranas, lo antes posible, para llegar a hacerlos costumbres que a base de repetirlas se conviertan en nuestra forma de hacer las cosas diarias y establecer así hábitos saludables desde la misma infancia que  será una inversión en salud que nos acompañará el resto de nuestras vidas, así como una parte esencial para la obtención del éxito deportivo.

Sin lugar a dudas “un día es un día” pero el año está repleto de días que por un motivo u otro hacen que la excepción se convierta casi en costumbre y como muchos de ustedes saben, tras la finalización de una competición no es lo más recomendable ingerir este tipo de alimento.

Creemos que el marco ideal y como complemento a los entrenamientos de la natación, deberían ser los propios  CLUBES los que deberían elaborar distintas campañas de concienciación sobre hábitos alimenticios en los deportistas, pudiendo así disminuir las conductas de alimentación “no buenas” y potenciar los hábitos saludables de alimentación tanto para la práctica deportiva como para la vida normal, no existiendo mejor premio o recompensa que a la postre ser personas sanas.

¡¡ Retomemos la buenas costumbres !!

 

Fotografía: http://www.tartasdechuchespamplona.com/2016/12/piscina-olimpica-de-chuches.html

NOTA: Para el post de hoy debemos de reconocer que hemos leído mucho sobre el tema y hemos encontrado un articulo que además de inspirador creemos que podría ser una idea a tener en cuenta por los clubes. “Propuestas de intervención psicológica para el control de hábitos alimentarios en deportistas jovenes” ( https://revistas.um.es/cpd/article/view/111781 )

 

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La mente del nadador

Todo es posible siempre y cuando pongas tu mente en ello y trabajes para ello. Pienso que la mente controla todo” Con esta reflexión, Michael Phelps, el mejor nadador de la historia, nos da una idea para escribir este post.

Nos queremos centrar en un aspecto del deporte que está en constante aplicación, pero que todavía hay distintos protagonistas en el deporte que no lo tienen tanto en cuenta, hablamos de los aficionados,  los entrenadores, deportistas, directivos…y queremos desde SOMOS AGUA destacar cuanto tiene de relevancia en el deporte moderno, en este caso, hablaremos sobre la mente del nadador. Cada vez se  va aplicando ciertos conceptos  psicológicos en la natación para poder extraer el máximo rendimiento del deportista, de esta manera se pretende mejorar los entrenamientos como medio para alcanzar buenos resultados.

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En muchas ocasiones el factor psicológico aparece como un determinante ante un rendimiento inferior al esperado,  donde lo podemos encontrar en la prensa  deportiva con frases como “Me ha faltado concentración…”, “La presión pudo con el resultado final…”. Incluso, cuando el rendimiento es el esperado, se atribuye al factor psicológico una parte de responsabilidad frente a las demás variables (físicas, técnicas o estrategias) “Supe aguantar la presión ambiente…”, “abandonar no paso por mi mente…”. Seguir leyendo “La mente del nadador”

¿Quién dijo frío?

 

Estamos en esa época del año donde ya se va notando que el agua de la piscina se va poniendo cada vez un poquito más fría.  Al saltar al agua lo notamos enseguida y a medida que pasamos un rato nadando notamos que el color de nuestra piel también va cambiando y poco a poco nos vamos poniendo un poco más “morados”. Definitivamente el agua está fría.

nadar con el agua helada
Nadar a temperaturas muy bajas.

A los que tenemos la suerte de nadar en una piscina descubierta todo el año, éstos son momentos en los que uno se plantea “tirar la toalla”, al menos durante un tiempo, hasta que vuelvan a arreglar la caldera,  aunque la mayoría de las veces ésto no pasa, sino que la temperatura exterior ha bajado tanto que las maquinas no consiguen alcanzar la temperatura optima del agua.

Aprovechamos, esta ocasión para recordar que ocurre cuando nadamos en un agua, “excesivamente fría”.

Cuando nadamos y vemos que el agua se encuentra a una temperatura baja, lo que ocurre en nuestro cuerpo es que nuestros vasos sanguíneos se ensanchan, para permitir que la sangre caliente aumente la temperatura de nuestro cuerpo.

Posteriormente se volverán a cerrar, lo que provocará que una vez alcanzada la temperatura de nuestro cuerpo en torno a los 36 – 37 grados, la mantendremos y así conseguiremos prevenir que nuestros órganos fallen o se dañen.

El problema que tenemos cuando el agua está excesivamente fría es que nuestro cuerpo no es capaz de restringir el flujo sanguíneo por mucho tiempo, con lo que los vasos sanguíneos se volverán a reabrir, aumentando el riesgo de que fluya sangre fría por nuestros órganos conduciendo incluso a un estado de hipotermia.

Cualquier agua inferior a los 15 grados centígrados , puede provocarnos temblores o sensación de frío. Pero los síntomas comenzarán a ser graves dependiendo de la tolerancia que tengamos a las bajas temperaturas. Congestión de los órganos internos y de manera extrema dará lugar a un sincope cardíaco.

Pero no hay que alarmarse,  nuestros entrenadores y club están al tanto de la temperatura existente en el agua. Es un buen momento para profundizar y ver la importancia de los entrenamientos “en seco” fuera del agua.